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Microsoft con apuesta en mano

dianasegura 25 octubre, 2012
Microsoft con apuesta en mano

Mañana Microsoft presenta su nuevo sistema operativo, Windows 8, nunca antes un producto fue tan decisivo para el éxito del gigante del software.

Microsoft apuesta todo a una carta, que lanza simultáneamente en todo el mundo. Para la empresa se trata de un nuevo comienzo fundamental y su gran esperanza en tiempos difíciles.

En el año 2000, Microsoft fue la empresa más valiosa del mundo en capitalización bursátil. Fue el año en el que Bill Gates pasó el testigo de la compañía a su nuevo CEO, Steve Ballmer, un hombre al que se le suele achacar su falta de visión empresarial y de carácter innovador.

En este año, Microsoft sigue reportando beneficios trimestrales del orden de los 4.500 millones, pero vale la mitad de lo que valía hace una década en bolsa. Sin embargo, el problema está en otra parte: Microsoft ha dedicado estos dos lustros a manejar con rutina su maquinaria pesada, a seguir en su ámbito de toda la vida, el del software para ordenadores, especialmente enfocado en el mundo empresarial, ignorando todo lo que estaba ocurriendo a su alrededor.

La pantalla no recuerda casi en nada a las versiones anteriores. Los diseñadores, que se inspiraron en el sistema operativo para teléfonos Windows Phone, renunciaron incluso al tradicional botón de inicio. La nueva configuración, con mosaicos, está concebida para su uso en tabletas y para navegar con el dedo.

Porque Microsoft apuesta fuerte justamente por el mercado de las tabletas, tan en auge y al que tanto tardó en sumarse. El fundador de la empresa, Bill Gates, reconoció pronto el potencial de estos aparatos y los impulsó hace años, pero el éxito tardó en llegar, y se logró gracias al iPad de Apple.

Una década perdida, según un artículo que publicada hace no mucho Vanity Fair, y que ponía el dedo en la llaga. En estos diez últimos años, Microsoft ha continuado impasible sin ver lo que estaba ocurriendo a su alrededor.

El mundo estaba cambiando hacia la comunicación móvil. Pero lo que Ballmer veía delante parece bien distinto, ya que cuando salió al mercado el iPhone pronosticó que el dispositivo no iba a conseguir una cuota de mercado significativa. Por otro lado, los fracasos de Ballmer en distintas empresas en las que iba embarcando a Microsoft se iban sucediendo.

La compañía de Redmond ha visto muy tarde la jugada. Apple y Google juntos copan ya el 87% del sector de la comunicación móvil en Estados Unidos. Microsoft, con su Windows Phone 8, apenas llega al 4%. Pero lo esencial de estos datos es que este sector está invadiendo, desde hace ya unos meses, el área que tradicionalmente dominaba Microsoft, el de las empresas.

Miles de compañías americanas ya se han decidido por el iPad como herramienta de trabajo para sus empleados. Lo del ordenador está dejando de tener sentido y la tendencia ha girado drásticamente hacia la tableta. Microsoft se ha percatado de esto y lleva todo el año trabajando en su gran apuesta, Windows 8, que hoy presentará en Nueva York y mañana colocará en el mercado.

A la compañía que dirige Steve Ballmer no le ha quedado otra que adaptarse. Y para ello ha elegido el único camino posible, el que combina el futuro con lo que hasta ahora ha venido haciendo. Microsoft toma así el camino de Apple y Google, al embarcarse en la aventura como proveedor global, de software y hardware.

Windows 8 es ahora mismo todo o nada para Microsoft. Más que un sistema operativo es un ecosistema al que ya están dispuestas a subirse un tercio de las empresas estadounidenses. Una cifra que suena a poco si atendemos al tradicional dominio de los de Redmond en el sector corporativo.

A partir de mañana deberemos olvidar la forma en la que hasta ahora navegábamos con Windows, ya que cambiará radicalmente con el nuevo ecosistema. Microsoft ya dejó ver lo que venía cuando el pasado mes de junio presentó la Surface, una tableta que representa fielmente el concepto de Microsoft para este tipo de dispositivos: tienen que ser capaces de sustituir totalmente al ordenador.

Con Windows 8, Microsoft ofrece por primera vez una misma plataforma para todos sus aparatos, ya sean teléfonos, portátiles o PCs de escritorio. Hasta fin de año se espera que haya unos cien aparatos diversos con el sistema operativo, de marcas como Acer, Asus, Samsung o Sony.

 

Windows 8 supone un cambio radical, pero no abandonará la herramienta clave de Microsoft, Office.

Todo indica que la competencia cree en el potencial de Microsoft de recuperarse, porque con diversas presentaciones han intentado no dejarle el escenario vacío. Apple acaba de lanzar el martes su nuevo iPad mini, y Google hará sombra a Microsoft con un acto en Nueva York el lunes, el mismo día del lanzamiento de Windows Phone 8, con la presentación de un nuevo smartphone y nuevos modelos de tabletas de la serie Nexus.

La versión para smartphones del nuevo sistema operativo se presentará el próximo lunes. A partir de entonces, Windows Phone 8 llegará al mercado dispuesto a tomar su parte del pastel. Para ello, Microsoft ha sellado sólidas alianzas con Nokia y HTC, aunque no serán los únicos fabricantes en subirse al tren.

 

 

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